Textiles Peruanos Precombinos: El Primer Arte Moderno

Categoría: Columnistas,Destacado |

ZZZZZZZPor: Jorge Smith

De veras fascinante ha sido la presentación por parte del Dr. James W. Reid, tanto en el Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores como el realizado en el Centro Cultural de la Universidad Peruana de Arte Orval de su libro “TEXTILES PERUANOS PRECOLOMBINOS: EL PRIMER ARTE MODERNO”.

El Dr. Reid has escrito ya 16 obras, 14 de ellas entre libros y ensayos dedicados al Perú, país con el cual tiene ya un lazo de casi 40 años. Fuera de este libro, ya tenía dos obras mayores, “Arte Textil del Perú” con el prefacio nada menos que de Mario Vargas Llosa y también un voluminoso libro sobre un tema poco estudiado, como lo es el arte plumario y que es una verdadera joya, no solo por las ilustraciones, muchas de ellas desconocidas en nuestro medio sino también por la increíble documentación reunida por este estudioso del arte peruano. Este último solo existe en inglés y se denomina “Magic feathers: textile art from ancient Peru” y tiene un prólogo del Dr. Federico Kaufmann,
Su afecto al Perú, sus investigaciones y difusión del arte precolombino le han valido que sea condecorado por el gobierno peruano, durante la gestión del Dr. Alan García, cuando el Dr. Juan Ossio, era Ministro de Cultura.

Las obras del investigador han sido publicadas en diversos idiomas y el mismo es un consumado conferencista, que habla con una increíble fluidez nada menos que 8 idiomas.
La obra que fue presentada en Lima, busca poner énfasis en lo que el considera son las 6 características que hacen que la textilería peruana precolombina sea excepcional. La primera son las complejísimas características técnicas de los tejidos, los colores y su combinatoria, la variedad de hilos y tintes, los cuidadosos bordados y hasta los añadidos de metal o plumas, que indican que aquí aparecieron los primeros collages, antes que 2000 años después, pinturas con características temáticas o formales fuesen ejecutadas por artistas modernos como Picasso, Klee y Mondrian entre ellos.

Una segunda característica que señala Reid es la sorprendentemente variada iconografía, tanto la figurativa como la imaginada, que muchas veces tiende a ser abstracta, con formas muchas veces plasmadas por los artistas modernos.

Un tercer elemento, al cual dio suma importancia el autor en sus presentaciones era el hecho que dichos productos, en sus diferentes fases de elaboración de los hilos, de los tintes y la ejecución misma en los telares era un arte hecho por mujeres. Estas eximias tejedoras eran además personajes anónimos y es evidente que aunque la producción era hecha por grupos de mujeres, en la plasmación original de un diseño había con toda seguridad un personaje individual, que con toda seguridad era una mujer. Nadie firmaba esas obras de arte. Que mejor testimonio este, que alguna vez fuimos un país realmente creador. Es bueno y penoso recordarlo en un momento en que otra vez, cuando las noticias nos indican que nuevamente, que los estudios comparativos que se han hecho en alumnos de 2do. grado en Perú, en lo que compete a la comprensión de lectura y habilidad matemática estamos entre los últimos de 140 países. Que nos quede como consuelo de que alguna vez en esta tierra peruana la educación y lo cultural no estuvieron disociadas y que los antiguos peruanos fueron capaces de ser al mismo tiempo talentosos ingenieros y geniales artistas.

Otro elemento que acentúa Reid es que esas comunidades de tejedores en el mundo precolombino estaban casi siempre en regiones aisladas, por las características de nuestra tortuosa geografía. Algo muy diferente a lo ocurrido con las civilizaciones que florecieron en el Mediterráneo las cuales siempre tuvieron múltiples intercambios, que les permitieron enriquecer su temática y aprender técnicas los unos de los otros. Los antiguos peruanos, por su posición geográfica tan aislada, se vieron en la necesidad de inventarlo todo, por si solos, lo cual es un mérito suplementario.

Un quinto elemento y no menos importante es la característica distintiva que tenían los productos propios de cualquier grupo cultural frente a otro grupo cultural. En lo temático y lo estilístico, incluso cuando se desarrollaron en espacios geográficamente adyacentes o no muy lejanos como ocurría en la costa peruana, cada grupo tenía su expresión cultural propia. Así, el arte de los Nazcas era totalmente diferente a la de los Paracas y estos de los Chancay y estos últimos de los Moches. Un último elemento que indica atinadamente Reid es que aun siendo estos textiles o cerámicos, vistos como piezas estéticas por nosotros, para estos artistas precolombinos, sus ´productos no dejaban para ellos, de ser objetos utilitarios. No eran para contemplarlos por ser únicos sino para ser usados en una ocasión específica. Los motivos no eran explícitamente de carácter estético, como puede serlo un producto textil hoy en día, en que una alfombra o un gobelino con temas modernos puede ser valorado como una pieza única. Esos antiguos y anónimos creadores, a veces podían hacer una obra de lo mas compleja para un solo ritual o para amortajar un cadáver antes de enterrarlo. Era otro uso el que le daban a estos productos, a los que ahora nosotros contemplamos extasiados, con un criterio estético muy diferente, sobre todo cuando somos guiados en su comprensión por el intuitivo James W.Reid. Este, a su vez con sorprendente erudición sobre las creaciones del arte moderno nos muestra, que los productos del arte moderno, que si tienen una intención estética por parte de una persona individual, ya existían no en forma consiente pero real y podían ser plasmadas técnicamente por los antiguos peruanos, quienes no tenían necesariamente una elaborada intención estética. Hubo en los antiguos textiles, realismo, expresionismo, distorsiones intencionales, diseños en serie y también una simbología tradicional en cada una de estas culturas específicas la cual era tratada a veces con una total libertad, haciendo variantes muy estilizadas o recargadas.

El investigador nos abre campos de investigación interesantísimos, totalmente novedosos para comprender el arte precolombino.
Somos definitivamente un país desconcertante y contradictorio. Cuanto mas comprendemos nuestro pasado, más nos sentimos casi avergonzados de la pobreza cultural y sobre todo educativa de nuestro presente. En muchas cosas, tenemos la amarga impresión que el futuro quedo atrás.

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