Cien Días de Fracasos: Costo del Tiempo Perdido

La primera decisión que tomó el Gobierno del Presidente Vizcarra fue acertada: sustraernos del contagio del Coronavirus, como una medida de emergencia, y confinarnos en nuestros domicilios mediante una Cuarentena.

Pero ese confinamiento debió tener la finalidad de ganar tiempo, mientras se organizaban nuestros medios y se potenciaban nuestra infraestructura para enfrentar la amenaza, ya que ella, por falta de reacción oportuna, había sido sorprendida en lamentables condiciones. A pesar que desde diciembre del año pasado diversos epidemiólogos nos advertían de esta pandemia.

Nuestra colaboración con los esfuerzos del Gobierno fue aceptar la privación de nuestra libertad entendiendo que había un bien superior por cautelar: nuestras vidas.

Monumental realidad
Sin embargo, la ineptitud del Gobierno, pasó por alto una monumental realidad: todos los peruanos no estábamos en la misma capacidad de observar la Cuarentena. Más del 70 % de la población se dedica a sobrevivir dedicándose a tareas productivas y de comercio informales. Viviendo del día a día. ¿Podría alguien racional pasar por alto tan penosa realidad? Añadiremos además que somos un país con grandes sectores que viven en anomia social.

En strictu sensu
Como consecuencia de ignorar deliberadamente esta realidad, la Cuarentena en strictu sensu solo duró unos pocos días. El hambre, la falta de agua y la desocupación hicieron su tarea. La Cuarentena fue rota de facto. Persistiendo en el supremo error, Martín Vizcarra no tuvo mejor idea que emplear la fuerza para obligar a esos millones de ciudadanos hambrientos, a observar un confinamiento irreal.

Sin data
Habiendo pasado más de un mes (y ante el clamor de los desobedientes por necesidad) el Gobierno decidió repartir Bonos de S/.360.00 (una ridícula suma). Sin tener la data de las personas a quienes debía subvencionar. Resultado: más de 40% de ese universo no ha recibido nada.
La desesperación fue creciendo tanto como las aglomeraciones en la calle por conseguir como sobrevivir. Y el Gobierno, haciendo las cosas al revés, obligó a que se formaran grandes colas en los bancos, de gente que pretendía hacer efectivo su Bono. Más contagios. Por miles. Precisamente lo que se tenía que evitar.

Falla de origen
Y como esto tiene una falla de origen, lo mencionaremos: todo fue improvisación porque Vizcarra no formuló un Plan Estratégico Multisectorial que debió confeccionar el CCFFAA. No olvidemos que estamos enfrentando una amenaza contra el Estado. Careciendo de dicho Plan hasta hoy, todo es improvisación.
Ya la pandemia había demostrado en otros países sus efectos perniciosos no solo contra la vida y la salud, sino también contra la economía. Solo se necesitaban dos neuronas para darse cuenta que la Cuarentena paralizaría el aparato productivo, y en consecuencia, no podían ir los esfuerzos para enfrentar el Coronavirus por cuerdas separadas.

Tarea malsana
El desorden, el populismo y la ineptitud hicieron su tarea malsana. Desperdiciamos el tiempo que pretendíamos ganar con la Cuarentena, y las consecuencias fueron funestas. De no figurar en el ranking de contagios, ni muertes, después de cien días, ocupamos el sexto lugar en contagios a nivel mundial y el puesto 14 en decesos. ¿Esta catastrófica realidad se puede tapar con un dedo, o con los aburridos discursos truchos del Presidente?

Fondo de emergencia
Vamos a ser el país con el mayor decrecimiento en América Latina: 12.5% más que Brasil y México que no han observado Cuarentenas tan prolongadas como la nuestra. ¿Alguna duda que el Gobierno fracasó también en este esfuerzo, a pesar qué como ninguno, teníamos un fondo de emergencia al cual, en forma inexplicable, se sumaron 3,000 millones de dólares de deuda que este Gobierno asumió hace dos meses?

Complaciente ucronía
Un Ministro de Salud incompetente, ideologizado y sin experiencia, ha tratado de justificar el desperdicio de estar cien días, diciendo que de no haberse aplicado la Cuarentena, habrían muerto más de cien mil personas. Esto es un monumento a la estupidez. Primero porque no lo puede probar. Es solo una complaciente ucronía .Y segundo, la Cuarentena no tenía esa finalidad.

A trompicones
De a pocos y en forma desorganizada hemos ido comprando lo que los hospitales necesitaban. Habiendo el Gobierno arrojado al techo de basura el Informe y el Plan de Adquisiciones que el MINSA le entregó a fines de enero. Pero lo más dantesco, es que estas adquisiciones que hizo el Gobierno alentaron la corrupción.

Ese cáncer que Vizcarra dice tratar de evitar. Vergonzosos casos de sobrevaloración, direccionamiento y falta de calidad, son las perlas que adornan los procesos licitatorios.

En suma
En cien días no conseguimos ser exitosos en los dos esfuerzos. El populismo de Vizcarra, nos pasó la factura a todos y ni las más disfrazadas mentiras podrán demostrar lo contrario. Canjeamos mocos por babas.

Vizcarra ha dicho que “la historia lo juzgará”. No Señor Presidente. Quien lo juzgará será el Poder Judicial. Miles de muertes por negligencia necesitan no quedar impunes. Los 275.000 contagiados y más de 9,000 peruanos fallecidos reclaman justicia desde sus tumbas. Desfilarán también sus cómplices periodísticos y las empresas encuestadoras que se vendieron por dinero. Así será, tarde o temprano. Esa es nuestra opinión.