El Congreso Está Envileciendo El Sistema Democrático


La escasa o nula preparación política de los actuales miembros del Congreso, está terminando la tarea emprendida por el anterior: la del envilecimiento del sistema democrático.

Los pocos que sí la tienen se han sumado al destrozo, por lo que estas reflexiones también los alcanzan. Es mucho pedir que hayan leído a Kelsen, Sartori o Locke (entre otros muchos) para enterarse de la importancia que tiene el Parlamento en un Estado.

Como tal, ignoran que (como dijo Montesquieu) el poder debe frenar al poder. Y no en nombre de una presunta Gobernabilidad (concepto que desconocen totalmente) se han convertido en cómplices solícitos del Presidente Vizcarra.

Montesquieu
Por otro lado, también ignoran lo elemental: que es un órgano del Estado que ostenta la máxima representación popular y tiene la alta atribución de generar normas con rango de ley y cumple la importante responsabilidad de controlar y fiscalizar la acción de Gobierno, por la inequívoca razón que esgrimió Montesquieu: “Todo hombre que tiene poder siente inclinación de abusar de él, yendo hasta donde encuentre un límite” (“Del Espíritu de las Leyes). Y ese límite lo pone el Poder Legislativo. Ahora ya lo saben.

Los peor formados
Siendo que tiene este órgano del Estado, la atribución de representar a la población, se equivocan los ignaros cuando dicen representar a sus Partidos. O lo que es peor: Representar los intereses de unos pocos en desmedro de muchos. Lo cierto es que fueron elegidos después de una crisis provocada por el Presidente de facto Martín Vizcarra, y como tal, son producto de una emergencia. Y cuando esto sucede, los elegidos son los peor formados.


No conociendo estos conceptos básicos de Ciencia Política, se han dedicado (a puro populismo barato) a “hacerles la camita” a sus endebles organizaciones políticas con miras a las próximas elecciones 2021. ¿Qué es lo que quiere el populacho (no el pueblo)? Pues eso haremos. En competencia irresponsable. Aunque el país se vaya a la porra.

Dos ejemplos:
El primero, la autorización absurda del transporte de ciudadanos en taxis colectivos en todo el país (excepto la capital). Saben que estos irresponsables choferes suman muchos. Ellos estuvieron detrás de esta norma hace tiempo. La cordura se los impidió.

¿Acaso no se sabe que este servicio informal genera caos en las ciudades? ¿No son acaso los más infames violadores de las reglas de tránsito y acumulan papeletas no pagadas por miles de soles?

Discurrirán apiñados
Bueno, esto les importa un pito a estos ignominiosos. Más pueden los probables votos que estos choferes representan. Ellos seguirán movilizando pasajeros en la maletera de los Station Wagon y discurrirán apiñados cara a cara, desde su lugar de origen a su destino.

El virus del COVID-19 no ha desaparecido. Incluso cuando se invente la vacuna. Tardará mucho tiempo para que todos los peruanos puedan acceder a ella. En ese lapso, los taxi colectivos serán las premonitorias cajas mortuorias rodantes, contagiando a los más pobres. En quienes estos impresentables no piensan.

El segundo ejemplo:
Es el proyecto que un limitado Congresista ha presentado para “congelar” las deudas de quienes han contraído créditos en entidades financieras. El presidente del BCR ha declarado con fundada razón, que esto significaría la quiebra de estas entidades. Les recordamos a los insensatos, que los dineros que estas entidades prestan, son los ahorros de otros peruanos, los cuales se verán amenazados por culpa de unos malvados populistas.

El que la ha propuesto, seguro que no tiene ahorros en ninguna de estas entidades. Y con total desparpajo se atreve a atentar contra el dinero de otros. ¿Alguna demostración más clara del populismo que los acicatea?

La lista es larga
Están en competencia por ser cada uno más insensato que los otros. ¿Y la fiscalización para cuándo? No se oye. Vizcarra los ha puesto contra la pared antes de ser elegidos. Ha introducido en el inconsciente colectivo la dictatorial idea, que hacerlo es “obstruccionismo”. Y los obstruccionistas merecen el rechazo de la ciudadanía. Y como ellos no quieren ser rechazados, no van a fiscalizar. Pobre país. Pobre democracia. En qué manos ha puesto su supervivencia.

No saben
La mejor reforma política sería la de poner más condiciones para postular al Congreso. Incultos, poco leídos e insensatos, no deben tener el privilegio de concebir, debatir y aprobar leyes. Las mismas que influenciarán decisivamente en la vida del país.

En suma han degradado la Representación, representándose a sí mismos y a sus fantasmales organizaciones políticas. La tarea de dar leyes ha sido envilecida. Y la fiscalización (por cálculo político), será nula. Todo a la medida que quería Vizcarra. Este es su Congreso, a pesar de las fintas contestatarias que urden. Esa es nuestra opinión.