Diputado Javier Cipriani Thorne comenta que incorporación del Perú al Escudo de las Américas no significa entregar nuestra soberanía. Significa defender inteligentemente nuestros intereses.
• Todo acuerdo debe respetar nuestras leyes, instituciones y mecanismos de fiscalización.
• Somos socios, no subordinados.
El diputado Javier Cipriani Thorne, de las filas de Renovación Popular cuyo líder es Rafael López Aliaga, considera que la incorporación del Perú al Escudo de las Américas representa una oportunidad que el país debe aprovechar, en circunstancias en que las organizaciones criminales ya no respetan fronteras.
Sostiene que el narcotráfico, la minería ilegal, el lavado de activos y otras economías ilícitas operan mediante redes internacionales. Enfrentarlas, añade, exige inteligencia, tecnología, cooperación y, sobre todo, decisión política.
En columna escrita para un diario peruano de circulación nacional, Cipriani Thorne indica que la cooperación de nuestra Policía Nacional con organismos estadounidenses como el FBI, HSI, DEA y DSS demuestra que el Perú puede sumar capacidades para enfrentar amenazas que durante demasiado tiempo crecieron mientras nuestros gobiernos reaccionaban tarde.
Pero, advierte, esta nueva relación puede y debe ir mucho más allá de la seguridad. Defensa, tecnología, infraestructura, minerales críticos y nuevas oportunidades económicas forman parte de una relación estratégica que puede contribuir al desarrollo del Perú. Porque la seguridad es fundamental, pero también necesita inversión, empleo, innovación y mercados capaces de generar oportunidades para nuestra gente.
Comenta que algo está cambiando en Latinoamérica. Y la izquierda debería empezar a preguntarse por qué. Durante años nos dijeron que el camino era más Estado, más ideología y más discursos. Se ofrecieron revoluciones, transformaciones y modelos que supuestamente resolverían los problemas históricos de nuestros países. Pero la realidad terminó siendo mucho más dura que el relato: inseguridad desbordada, economías debilitadas, instituciones golpeadas y ciudadanos cansados de esperar resultados.
Cipriani Thorne señala que hoy el péndulo político se mueve en otra dirección. La derecha recupera terreno en nuestra región porque millones de latinoamericanos están reclamando algo sencillo: orden, seguridad, libertad, inversión y crecimiento. Y el Perú no puede quedarse mirando.
Empero, esta nueva relación puede y debe ir mucho más allá de la seguridad. Defensa, tecnología, infraestructura, minerales críticos y nuevas oportunidades económicas forman parte de una relación estratégica que puede contribuir al desarrollo del Perú. Porque la seguridad es fundamental, pero también necesitamos inversión, empleo, innovación y mercados capaces de generar oportunidades para nuestra gente.
Esa debería ser precisamente la diferencia de esta nueva etapa: menos ideología y más resultados.
Durante demasiado tiempo una parte de la izquierda latinoamericana convirtió a Estados Unidos en el enemigo perfecto para justificar sus propios fracasos. Mientras otros países buscaban inversiones, tecnología y alianzas estratégicas, algunos preferían discursos cargados de resentimiento ideológico.
Ese tiempo debe terminar.
Relacionarnos con las principales democracias y economías del mundo no significa entregar nuestra soberanía. Significa defender inteligentemente nuestros intereses. Todo acuerdo debe respetar nuestras leyes, instituciones y mecanismos de fiscalización. Somos socios, no subordinados.
Latinoamérica tiene frente a sí una oportunidad histórica. Este giro político no puede limitarse a ganar elecciones. Debe demostrar que otra forma de gobernar es posible.
La izquierda ya transitó en nuestra región y conocemos sus resultados. Ahora corresponde demostrar que existe otro camino: autoridad para recuperar las calles, libertad para generar riqueza, inversión para crear empleo y cooperación para construir desarrollo.
Ese debe ser el verdadero Escudo de las Américas. VIVA EL PERÚ, exclamó Cipriani Thorne.





