“Jim y Andy”: diario de un lunático


Casi todos los documentales sobre actores que merecen contarse fueron hechos póstumamente, a manera de homenaje a un ídolo de la pantalla grande, sea Marilyn Monroe o Marlon Brando, Ingrid Bergman o Marcello Mastroianni.

El culto a la personalidad es una exigencia en todos estos relatos, construidos alrededor del talento y carisma de una estrella de cine. Nada de esto se cumple en Jim y Andy (Chris Smith, 2017), no solo porque su protagonista está vivo y participa activamente en su realización; también porque el material de archivo que hace público difícilmente lo pondrá en un pedestal. Es decir, si ustedes son de los que siempre detestaron a Jim Carrey, esta película no los convertirá a la causa de los que reconocemos su genio.

Razón no les faltaba a los ejecutivos que impidieron por 20 años la difusión de estas imágenes, capturadas durante el rodaje de El lunático (Miloš Forman, 1999): estaban demasiado horrorizados y preocupados de que su gallina de los huevos de oro pareciera un imbécil. Pero a Jim Carrey nunca le importó ser un kamikaze de la comedia, menos aun en esta etapa de su existencia. A los 55 años, tiene casi la misma edad de Jerry Lewis cuando hizo El rey de la comedia (Martin Scorsese, 1982). Jim y Andy es, de alguna manera, el retorno al ruedo de este comediante maduro.

* * *
Para los que no han visto El lunático, esa obra maestra injustamente olvidada narra la vida de Andy Kaufman, uno de los personajes más excéntricos surgidos del mundo del espectáculo, artífice de una carrera tan intensa como fugaz, impredecible, desconcertante. Muerto de cáncer en 1984 a los 35 años, Kaufman abandonó el mundo dejando una marca indeleble en la cultura popular: sus apariciones en la TV se volvieron legendarias, y la banda R.E.M. le dedicó la canción “Man on the Moon” (1992), donde hacen referencia a sus imitaciones de Elvis Presley y sus peleas de lucha libre.

elcomercio.pe

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.