Mario y Álvaro Vargas Llosa ¡Garantes de Incapaces y Corruptos!

(Editorial Revista Justo Medio Edición N° 143)

• Decimos incapaces porque todos los garantizados por Mario y Álvaro Vargas Llosa no resolvieron los problemas fundamentales del país.
• Y decimos corruptos porque todos los garantizados por Mario y Álvaro Vargas Llosa no tuvieron un proyecto país, sino un proyecto bolsillo.

La historia señala que en la década del 90, el célebre escritor inicialmente peruano (ahora es peruano-español) Mario Vargas Llosa tuvo su traumática primera vez en su incursión en las lides políticas locales, siendo derrotado catastróficamente por un advenedizo en la política nacional: el Ingeniero Alberto Fujimori.

El revés de Vargas Llosa en 1990 se explica por los errores cometidos por el escritor-candidato, las inconsistencias de su programa liberal y la contradictoria y conflictiva alianza derechista que sustentó su candidatura, elementos que propiciaron su desencuentro con el electorado popular, indio y mestizo, rural y urbano.

El ingenio
Esos sectores votaron por un descendiente de japoneses, que invirtió escasos recursos y mucho ingenio en su campaña, y adversario del más prestigiado escritor peruano contemporáneo.

Relamiéndose el pellejo de su impronta derrota, y totalmente decepcionado y frustrado de cualquier eventual acercamiento con la política, regresó a su mundo literario escribiendo dos obras como una suerte de ajuste de cuentas muy personal de su fatal vivencia: El pez en el agua. Memorias (1993) y La utopía arcaica. José María Arguedas y las ficciones del indigenismo (1996).

Utopía literaria
Ambos textos expresan un marco contextual abundante y apasionado en torno a su brutal rechazo con los segmentos populares del Perú profundo, que soñaba conquistar olvidando que esto era una realidad, y no un pedazo de su utopía literaria.

Pasa el tiempo y por avatares del destino encontramos a un Fujimori abatido por la presión de sus detractores, con un país a la deriva inundado de denuncias por corrupción, circunstancia que lo lleva a enviar su renuncia desde Japón, donde se encontraba de gira. Fue destituido por el Congreso al día siguiente. Acto seguido, se nombró como interino en la Presidencia al titular del Congreso, Valentín Paniagua, quien convocaría a nuevas elecciones en abril de 2001.

Alejandro el candidato
Alejandro Toledo se alza con el triunfo en segunda vuelta. Esto despierta a Vargas Llosa y revitaliza su esencia política motivado por las primigenias características de don Alejandro, candidato de un Partido Político, humilde vástago de campesinos andinos emigrados a la Costa, pero con un Doctorado en Economía por la Universidad de Stanford, funcionario del Banco Mundial y la Organización de Naciones Unidas, etc. y etc. Con el agregado sustancial de que su esposa era una profesional antropóloga de nacionalidad belga, quechua hablante. Con un programa neoliberal, y a decir del escritor, con “una espléndida cara de indio”.

Ollanta
Posteriormente en la contienda electoral del 2006, el escritor Mario Vargas Llosa expresó su apoyo “crítico y exigente” al candidato presidencial Ollanta Humala y calificó el voto por su rival, Keiko Fujimori, como un regreso a la dictadura, en un artículo de opinión que publicó el diario español El País.

El Premio Nobel de Literatura analizó a los dos candidatos que se medirían en la segunda vuelta de las elecciones a la presidencia de Perú de esa fecha. Vargas Llosa no ocultó sus dudas sobre el riesgo que supone, según él, votar al nacionalista pero alabó la moderación en el mensaje político que manifestó Humala durante su campaña.

“Ollanta Humala ha moderado de manera visible su mensaje político, asegurando que se ha separado del modelo autoritario chavista e identificado con el brasileño de Lula”, señaló en ese entonces.

En este sentido, destacó que, el voto hacia el candidato de Gana Perú no era una abdicación sino, un apoyo exigente y crítico, condicionado a la identificación de Humala con la democracia y una política económica de mercado.

“Si Ollanta Humala persevera en esta dirección que parece haber emprendido, la democracia peruana estará a salvo y continuará el progreso económico, acompañado de una política social inteligente”, añadió fehacientemente en esa oportunidad.

Contra Keiko
Para esa fecha, debemos recordar que el escritor opinó que votar por Keiko Fujimori “sería la más grave equivocación que podría cometer el pueblo peruano”. “Equivaldría a legitimar la peor dictadura que hemos padecido a lo largo de nuestra historia”, dijo.

PPK
En el 2015, en entrevista para CNN, con Andrés Oppenheimer, Vargas Llosa dio su total respaldo a la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski, indicando que se tratana de un candidato muy “responsable” y “preparado”.

“Mi esperanza es que la candidatura de Kuczynski, que es una candidatura que no tiene hoy día mucha fuerza, vaya creciendo. Él es una persona muy responsable, muy preparado, ha tenido experiencias de gobierno exitosas como ministro, como presidente del consejo de ministros”, dijo.

Por otro lado, fiel a su estilo, desacreditó a los candidatos que lideraban las encuestas, Keiko Fujimori y Alan García, alegando que la primera representa a la dictadura “más sangrienta de la historia del Perú”; y el segundo está afectado por casos de corrupción.

Alan García
“Los candidatos que están punteando las encuestas son, uno es la hija de Fujimori, o sea sería la revaluación, la reivindicación de la dictadura más corrompida y más sangrienta que hemos tenido en la historia del Perú; y hay la posibilidad de Alan García sea otra vez un candidato exitoso, a pesar de estar tan profundamente afectado por las acusaciones de corrupción en su segundo gobierno”, explicó el nobel de literatura en esa oportunidad.

Vizcarra
Asimismo, siguiendo su complejo historial, Mario Vargas Llosa ratificó recientemente su apoyo absoluto al Presidente en su turno, Martín Vizcarra reconociendo la medida del Presidente de ese entonces de cerrar el Congreso, de cuyos parlamentarios, indicó, son “semianalfabetos y pillos”. Ahora espera que los peruanos “voten mejor” en las elecciones parlamentarias convocadas por Martín Vizcarra para enero, manifestó en esa oportunidad.

Apoyo absoluto
Sobre el expresidente dijo: “Ha hecho bien”, en referencia al controvertido cierre del Congreso ejecutado por Vizcarra. Ha hecho bien, argumenta, porque el Parlamento está conformado por “semianalfabetos y pillos”. Porque es “un Congreso que ha negado la Constitución”, rechazando hasta en dos ocasiones las cuestiones de confianza presentadas por el Presidente. “Yo apoyo absolutamente al Presidente Vizcarra”, agregó.

Sin embargo, el Nobel de Literatura por cosas del destino que sólo él conoce, dio declaraciones oficiales a distintos medios de la prensa cambiando diametralmente de opinión en torno a los personajes anteriormente vanagloriados.

¿Se equivocó?
En suma, confesó que se equivocó cuando decidió apoyar a expresidentes peruanos que actualmente enfrentan la justicia acusados de corrupción. En el caso particular de Alejandro Toledo, hoy detenido en Estados Unidos, señaló que “¿quién iba a pensar en ese momento [fines del fujimorismo] que el señor Toledo iba a aprovechar el poder para robar?

Durante una mesa realizada en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Lima, el Nobel de Literatura señaló: “En política hay que elegir el mal menor, lo que uno cree que es el mal menor. Puede equivocarse, desde luego, pero… ¿había que seguir votando por (Alberto) Fujimori, un dictador corrupto, cuando Toledo parecía representar la democracia, parecía representar la libertad, una democracia que los peruanos habíamos perdido?”.

“¿Quién iba a pensar en ese momento que el señor Toledo iba a aprovechar el poder para robar? No, en ese momento representaba la negación del fujimorismo, pues había que votar por él. Toledo nos ayudó en ese momento a salir del populismo”, añadió.

Del mismo modo se pronunció sobre Ollanta Humala: “El señor Humala recibió dinero o aprovechó el poder para hacer malos manejos. Pues en ese momento había que elegir entre Humala o Fujimori. Yo elegí Humala, me pareció el mal menor, me pareció convencido de que había que moderar su programa, que no podía ser un programa chavista, que no iba a nacionalizar empresas. ¿Quién iba a imaginar que iba a robar? Si hubiéramos sabido que eran ladrones potenciales, no hubiéramos votado por ellos”, aseveró muy compungido.

Ahora con Keiko
Sin embargo, el Premio Nobel de Literatura publicó hace poco, un artículo titulado “Asomándose al abismo”, en el que pide a los peruanos dar su voto a la hija de Alberto Fujimori, encarcelado por violación de derechos humanos. “Representa el mal menor y hay, con ella en el poder, más posibilidades de salvar nuestra democracia”, dice la publicación.
El texto de Vargas Llosa es un llamado contra Pedro Castillo, y cuya victoria definitiva significaría, según el escritor, la instauración de una “sociedad comunista” en el país latinoamericano.

El Premio Nobel asegura que las ideas de Castillo, un profesor sindicalista de corte radical, son contradictorias, por ser “de extrema izquierda en el campo económico y de extrema derecha en el social”.

Y como contrapartida al eventual triunfo del líder magisterial señala: “He combatido al fujimorismo de manera sistemática, como lo he hecho con todas las dictaduras de izquierda o de derecha, creo que en las elecciones que se vienen –las de la segunda vuelta-, los peruanos deben votar por Keiko Fujimori, pues representa el mal menor y hay, con ella en el poder, más posibilidades de salvar nuestra democracia, en tanto que con Pedro Castillo no veo ninguna”.

Alvarito
Álvaro Mario Vargas Llosa un ensayista, periodista y conferencista también español-peruano, de vocación liberal enfocado en temas de política internacional y economía política. Es primogénito del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y de Patricia Llosa Urquidi y heredero natural del marquesado de Vargas Llosa.

De por vida, constituye una suerte de efecto colateral a las lides permanentes que ha vivido su ilustre padre, a quien ha apoyado ciegamente en sus aventuras socio-políticas ajenas a sus partituras literarias, pero sí, jugándose el nombre y apellido, por sus deslices políticos permanentes. Hecho a semejanza de su señor padre ha apoyado y apoya sus devaneos políticos a mansalva sin conjeturas. La sangre es fuerte.