OBSERVANDO EL PANORAMA Ni Meseta Ni Martillazo ¡Todo Es Una Mentira!

Los peruanos nunca le creímos a Martín Vizcarra. Su obsesión por las encuestas lo tiene atrapado. Supuso que esta pandemia sería la ocasión ideal para situarse como el salvador del país y con ese pergamino trucho, pretender ser nuevamente el Presidente del país.

Su incapacidad como Gobernante hizo lo contrario y al no rodearse de personas competentes, creyó que solo su “inspiración divina” le daría el sustento para decidir adecuadamente en medio de una grave crisis. Y como estaba cantado, esto no resultó. Ha fracasado. Y su desesperación lo ha inducido a mentir. Groseramente. Y cuanto más miente más incrédulo se convierte. Y esto es grave para el país.

¿Pero, por qué miente Vizcarra?
¿Por qué durante sus aburridas, repetitivas y anodinas “conferencias de prensa”, trata de engatusarnos con éxitos inexistentes? ¿Acaso piensa que la realidad puede cambiar con una mentira? La explicación a la farsa pertinaz tiene varias explicaciones.

Veamos
David Livingstone Smith, filósofo de la Universidad de Nueva Inglaterra, escribió una obra interesante: “¿Por qué mentimos?” En ella dice que se miente básicamente por tres razones: Para obtener ventajas, para obtener lo que se quiere (que usualmente no es lo que los demás quieren) y para encubrir fracasos. Esta explicación es contundente. El Presidente Vizcarra calza perfectamente entre los tres, particularmente en la tercera. Hacernos ver éxitos donde no los hay.

Pedro de la Fuente
El escritor y analista argentino Pedro de la Fuente, escribió un interesante ensayo a propósito del tema: “Liderazgo en tiempo de crisis”, en el que afirma que el líder debe evitar a cualquier costo la incertidumbre, la desconfianza en la certeza de sus decisiones, para ello debe ser escrupulosamente verdadero, por muy malas que sean las noticias que le debe dar a la población. Nada lo aleja más de los conducidos que la mentira.

Sobre su irresponsable falta de previsión ya nos hemos ocupado en el Editorial. Vamos a tomar dos notorios ejemplos para incidir sobre sus mentiras.

“Martillazos”
Usando un término chabacano, manifestó su intuición de darle “Martillazos” a la curva ascendente de muertes y contagios. Y como ya las estaba propinando, estas tendencias iban a bajar en plazos perentorios. Como ellas se mantuvieron en ascenso, propuso golpearlas nuevamente. Y nada pasó. Al contrario, estas siguieron subiendo. Lo bochornoso es los Ministros adoptaron el término chabacano, y repitieron a coro, que esto se estaba logrando. ¿No sintieron vergüenza, al tener que repetir estas inexactitudes? Creemos que no. El fajín ministerial está en juego.

“Meseta”
Luego, desesperado ante la contundencia de la realidad, le dijo al país, con la cara más dura y sin pestañear, que habíamos llegado a la “Meseta” de las estadísticas gracias a él. A sus iluminadas decisiones. Como en el cuento del lobo: nadie le creyó.

Pero para darle visos de certeza a tamaña inventiva acudió a solicitar “estadistas a sueldo” para tratar de hacer malabares con las cifras. Estas no convencieron a nadie y fueron inexorablemente derrotadas por la realidad.

Cerca de cinco mil muertos
Cuando escribimos este análisis, hemos llegado a los pavorosos más de 180 mil infectados, y el número de muertos se acerca vertiginosamente a los cinco mil, cifra oficial, absolutamente falsa a pesar de su tragedia. Reportes de médicos, infectólogos e intensivistas en todo el país dan otras mayores. El caso de Loreto es el más cruel: la cifra de muertos reales supera en cinco veces la que reporta el MINSA, complaciendo a Vizcarra.

Nadie, absolutamente nadie, cree que esta pandemia no iba a llegar al país. Como que sería irracional pensar que no iban a ver infectados y muertes lamentables.

Lo que nos subleva
Es que el Presidente Vizcarra pretenda ocultar su incompetencia distorsionando cifras, para no admitir su fracaso, importándole un caracol la desgracia, actuando para las cámaras y obedeciendo a su obsesión por las encuestas.

De ellas nos ocuparemos en otra Reflexión. Pero debieran saber que son cómplices pagados, para alimentar su ego. Con la plata baila el mono.

Dicho todo esto, él sabe que la Cuarentena o confinamiento coercitivo al que nos sometió no sirvió de nada. No hubo “Martillazos” ni llegamos a ninguna “Meseta”. No quiere levantar la Cuarentena ni el Toque de Queda sin haber obtenido nada. Le aterra que el país esté en las mismas o peores condiciones que cuando empezaron estas medidas.

La nueva solución
Ya la plantearon algunos analistas. Licenciar a los Ministros que tiene y convocar a profesionales, a quienes haga caso. El virus no va a desaparecer, tampoco el hambre que ha generado su ineptitud. Los mejores en un Gobierno de ancha base, podrán hacer un control de daños. Presidente Vizcarra, usted fracasó. No siga mintiendo.

El Ministro de Salud Víctor Zamora, es un ineficiente, pero Vizcarra (como era de esperarse) le ha “renovado su confianza”. ¿Confianza basada en qué?, en que siendo enemigo de sus enemigos, ¿tienen mutua coincidencia?

El matrimonio terminó
Los matrimonios por interés suelen durar tanto como los intereses que los unen. Vizcarra incauto, creyó que este Congreso sería “su Congreso”, porque se había librado írritamente de sus fiscalizadores a los que identificó como “obstruccionistas”. Se coló en la ceremonia de entrega de credenciales de los actuales Parlamentarios. Bueno, el matrimonio terminó.

El 20 de mayo el Diario Correo publicó en portada y en grandes titulares: “VIZCARRA ESTÁ FRACASANDO EN ESTA PANDEMIA”, frase pronunciada por su ex amigo Manuel Merino, actual Presidente del Congreso hasta el 2021. Y sabe Dios que más le dirá en los meses que siguen y el enfrentamiento inexorablemente se agudice. Nos quedamos con el titular del diario. ¿Más demostración de lo que decimos en la presente Reflexión?

Actuar con ruindad solo por las cifras de aprobación en las encuestas, siendo estas una estafa encima, es punible. Ya lo verán.

SUGERENCIAS

Dados nuestros principios propositivos, me permito expresar algunas sugerencias, para enfrentar la crisis en la que estamos inmersos, en la que todos los indicadores nos inducen a pensar que ella tendrá una larga duración, y no podemos seguir insistiendo en lo mismo. El sabio Albert Einstein decía: “Si sigues haciendo lo mismo, no esperes que los resultados sean diferentes”.

I. PREMISAS

PRIMERO.- Toda ley, toda orden debe tener una característica fundamental: que sea cumplible. Y para eso debe basarse en la realidad y la idiosincrasia de la sociedad.

SEGUNDO.– En el argot militar hay un aforismo: “Solo los apaches van a la guerra sin un plan previamente concebido”. Y los Estados necesitan indiscutiblemente un Plan Estratégico para enfrentar una batalla como la que estamos librando.

TERCERO.- Hay un principio organizacional fundamental: La Unidad de Comando. Lo que no quiere decir en ningún caso que el Presidente se transforme en actor único. Aburrido, mentiroso y repetitivo.

CUARTO.– Quien quiera librar exitosamente una batalla, debe rodearse de asesores, no de adulones. Y los asesores deben ser los mejores, no actores de reparto de tercera categoría.

QUINTO.- El empleo de la fuerza y los medios debe ser coordinado, de tal forma que su distribución y funciones no se dupliquen, no se desperdicien, ni yuxtapongan.

II. PLANTEAMIENTOS

PRIMERO.– Urgente, hacer un alto impostergable, para tomar las siguientes decisiones:

A. Relevar a todos los ineptos que rodean al Presidente; ellos, como en la Teoría de Bata, ya alcanzaron el pobre nivel que les son inherentes. Seguirán haciendo lo mismo. Y el país no está para caminar con mediocres.

B. Convocar a profesionales de reconocida experiencia y conformar un nuevo gabinete de “Salvación Nacional”, licenciando también por ineficientes a los asesores que actualmente merodean al Presidente.

SEGUNDO.- Encomendar urgente, al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, la elaboración de un Plan Estratégico Operativo, pues esta pandemia, es una seria amenaza contra la Seguridad Nacional. En ese Plan, definir los siguientes aspectos:

A.- Establecer un Comando Único Multisectorial, presidido por el Presidente de la República, que se reunirá diariamente para analizar la situación y planificar las acciones tácticas a seguir.

B.- Designar un solo responsable del proceso de adquisiciones para enfrentar la pandemia. Ninguna Institución u organismo debe tener recursos para tal fin. Ellos solo deben presentar sus necesidades (de todo tipo).

C.- Designar un solo responsable de la administración, equipamiento, protección y bienestar de los recursos humanos que intervendrán en la batalla. Velando bajo responsabilidad, para que estos profesionales no contraigan el virus, y si así fuera, hacer hasta lo imposible por no tener bajas.

D.- Establecer claramente, que es el CCFFAA, quien dirige las operaciones y tiene bajo su mando a las FFAA y PNP. Para lo cual el Presidente, como Jefe Supremos de estas instituciones debe ser severo en advertir que esto debe cumplirse sin dudas ni murmuraciones.

E.- Los Institutos Armados seguirán teniendo la responsabilidad de preparar y equipar militarmente a sus Fuerzas; y la Policía Nacional, lo mismo, sin afanes de figuretismo.

F.- Trasladar al Comando Conjunto, la Vocería de la ejecución de las operaciones. Ningún elemento subordinado debe atribuirse con afanes de protagonismo, tal función.

TERCERO.– Convocar a una reunión con los Presidentes Regionales y darles a conocer el Plan y las tareas que deben cumplir en forma clara y bajo responsabilidad, encargando al Congreso la fiscalización, no solo de las acciones, sino del uso de los recursos.

CUARTO.- Convocar a los Alcaldes Provinciales, para hacerles conocer lo mismo. Y que ellos a su vez, se reúnan con los Alcaldes Distritales y de los Centros Poblados Menores.

QUINTO.- Empoderar a la Contraloría General de la República y mediante Decreto, responsabilizarla de cualquier acto de corrupción por omisión de control.

SEXTO.– Dejar de subvencionar medios de comunicación. La verdad, por muy dolorosa que sea, no necesita sobones a sueldo.

SÉTIMO.- Pagar a las encuestadoras para consultar problemas de ejecución del Plan, no aprobaciones de nadie. Allá ellos, si con recursos de los interesados, se proponen marquetear prematuras candidaturas.

OCTAVO.– Lo más importante: que el Presidente deje de actuar con dobleces y con afanes populistas. Su tarea es la de sacarnos de esta crisis, no encumbrarlo como candidato futuro. ¿Será capaz de hacerlo? En la respuesta está la solución a la crisis.

Estas son mis sugerencias patrióticas.