Panamericanos: Natalia Cuglievan y el arte de ganar medallas

Acaba su segunda pasada y Natalia Cuglievan ya sabía que el agua que le salpicaba era un baño dorado, una brisa de gloria. En la laguna de Bujama creada para ella –y todos los amantes del esquí acuático–, la carta peruana se presentó como el as ganador que todos esperaban y logró llevarse la medalla de oro en figuras, con lo que repitió la gesta que alcanzó en Toronto 2015.

Histórico por donde se mire, porque Natalia se ha convertido en la primera deportista peruana en hacerse de dos preseas doradas en la historia panamericana –logro que puede igualar la karateca Alexandra Grande–, con lo que superó a nombres históricos como Edwin Vásquez, Edith Noeding y Francisco Boza.

El esquí no es olímpico –solo estuvo como exhibición en Múnich 1972–, por lo que los Panamericanos son la competencia mayor que tiene en el circuito del COI. Por eso la grandeza de Natalia se hace más notoria.

Además, ayer en Bujama, superó nada menos que a la estadounidense Erika Lang, número uno del ránking y campeona mundial con un puntaje que Natalia esperaba desde hace mucho tiempo. “Estoy muy emocionada porque también hice mi mejor marca personal. Hace dos años que no podía hacerlo”, aseguró tras ver los 9.910 puntos que realizó, con los que superó los 9.490 que logró en julio del 2017.

Por eso la emoción al salir del agua, por eso el enorme abrazo con su padre, por eso entonó a viva voz el himno nacional en la premiación por la noche.

— Visión de familia —
Las costas de la laguna se pintaron de rojiblanco, aunque vestido de negro estaba su padre, don Juan Carlos Cuglievan, uno de los que impulsaron la construcción de la laguna de Bujama en 1998. Fue ahí donde creció Natalia, junto a su hermana mayor Delfina, fue ahí donde empezó a trabajar esta medalla. “He estado muy concentrada. Los dos últimos meses he estado metida acá entrenando”, confesó.

Tanta ha sido su concentración que no sabía qué estaba pasando alrededor de los Juegos. No sabía que el Perú ya sumaba otras tres preseas doradas, que con su medalla nuestro país ya había superado lo logrado en Toronto 2015. Y Natalia no para. Mañana viaja a Malasia para competir en el Mundial Open de Esquí que empezará el 12 de agosto.

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