Una reciente supervisión de la Contraloría General reveló serias deficiencias en importantes obras públicas de Tacna, entre ellas el Hospital Hipólito Unanue, cuya infraestructura no garantiza protección sísmica y permanece paralizada desde hace cinco años, pese a la millonaria inversión realizada.
Durante su visita, el contralor César Aguilar Surichaqui inspeccionó cinco proyectos clave en salud, educación, saneamiento y vías urbanas. Todos presentan retrasos, fallas técnicas o riesgos de inoperatividad, afectando el acceso de la población a servicios básicos. El hospital, valorizado en más de S/ 632 millones, registra un avance físico de solo 40.85 %, aunque ya se ejecutó el 77 % del presupuesto. El problema más crítico son los aisladores sísmicos y deslizadores que no cumplen el Reglamento Nacional de Edificaciones, lo que impide su uso y prolonga la paralización.
La situación no es mejor en otras obras. La infraestructura temporal del hospital, implementada durante la pandemia por más de S/ 44 millones, se encuentra en abandono con filtraciones, suciedad y equipos deteriorados, comprometiendo la bioseguridad. La Planta de Tratamiento de Agua Potable de Calana, de S/ 158 millones, presenta fallas que ponen en riesgo su operatividad y seguridad. En educación, el colegio Guillermo Auza Arce está paralizado en un 68 % por conflictos contractuales, y la mejora de pistas y veredas en Leoncio Prado avanza solo un 26.7 %, con problemas de seguridad vial y sanitaria.
Estos hallazgos reflejan un grave problema en la gestión de obras públicas, donde millones de soles permanecen inmovilizados en infraestructuras inconclusas o defectuosas. Garantizar que los recursos del Estado se traduzcan en servicios de calidad es esencial para proteger derechos fundamentales como la salud, la educación y el acceso al agua potable.





