El Congreso de la República aprobó la creación del Banco Nacional de Datos de Perfiles Genéticos (BNDPG), una herramienta clave que busca fortalecer la investigación criminal y mejorar la búsqueda de personas desaparecidas mediante el uso de tecnología basada en ADN.
La iniciativa legislativa, impulsada por los congresistas Fernando Rospigliosi y Juan Carlos Lizarzaburu, obtuvo amplio respaldo en el Pleno, superando los 80 votos a favor. Esta norma establece la creación de una base de datos reservada, donde se registrarán, procesarán y protegerán perfiles genéticos obtenidos legalmente. El sistema permitirá comparar muestras biológicas recogidas en escenas del crimen, investigaciones policiales y procesos judiciales, facilitando la identificación de sospechosos, la vinculación de evidencias y la resolución de casos complejos.
El banco será administrado por la Dirección de Criminalística de la Policía Nacional del Perú, mediante un consejo especializado encargado de garantizar la seguridad, el correcto manejo y la confidencialidad de los datos. Además, contará con un equipo técnico en genética forense que definirá protocolos para el uso adecuado de la información. La base incluirá perfiles de víctimas, investigados, personas privadas de libertad, evidencias biológicas y registros relacionados con desaparecidos y sus familiares, incluso con información proveniente del extranjero.
La norma también incorpora sanciones penales para quienes manipulen o alteren material genético, estableciendo penas de entre cinco y siete años de prisión. Según sus promotores, este sistema permitirá reducir la impunidad, identificar reincidentes y acelerar la respuesta del Estado frente a la delincuencia, en un contexto donde aún no existe un sistema integrado de información genética en el país.
La implementación del BNDPG representa un avance significativo en la modernización del sistema de justicia peruano. Su éxito dependerá no solo de su correcta ejecución, sino también del respeto a principios fundamentales como la privacidad, la dignidad humana y la seguridad de los datos, claves para generar confianza en la ciudadanía.





