La Beca Generación del Bicentenario podría abrir una nueva convocatoria en 2026, siempre que se apruebe un presupuesto adicional de S/ 14 millones, anunció la ministra de Educación, María Esther Cuadros, quien también cuestionó el desempeño del programa de estudios en el extranjero.
Según explicó la titular del sector, la convocatoria no se lanzó este año debido a restricciones presupuestales y a la necesidad de asegurar la continuidad de los actuales becarios. Actualmente, 283 beneficiarios cuentan con financiamiento garantizado en universidades de países como España, Estados Unidos y Reino Unido. Sin embargo, la ministra advirtió que el programa presenta serias debilidades: cerca del 40% de becarios no ha retornado de forma permanente al país, y entre quienes sí lo hicieron, solo un porcentaje reducido ha cumplido con el servicio obligatorio al Perú.
Las críticas también apuntan a la falta de focalización social, ya que solo 16 de los beneficiarios provienen de hogares en situación de pobreza, así como a la escasa alineación de las carreras financiadas con las necesidades del mercado laboral peruano. A esto se suma la flexibilización de reglas académicas, que ha permitido prolongar estudios y elevar los costos para el Estado.
Frente a este panorama, el Ejecutivo plantea una reingeniería del sistema de becas, con medidas como vincular las especialidades al Plan Nacional de Competitividad, reforzar el compromiso de retorno, implementar un seguimiento constante y mejorar la empleabilidad de los egresados. El objetivo es convertir estas becas en una verdadera inversión estratégica para el desarrollo del país.
En paralelo, el Gobierno también busca ampliar el programa Beca 18, solicitando S/ 105 millones adicionales para incorporar a más de 5,000 nuevos beneficiarios. No obstante, persisten limitaciones presupuestales y cuestionamientos sobre la asignación de becas y la calidad del proceso de selección.
La eventual reactivación de la Beca Bicentenario representa una oportunidad para corregir errores y fortalecer la formación de profesionales en el extranjero. Sin embargo, su éxito dependerá de lograr un equilibrio entre equidad, calidad y retorno social, aspectos clave para justificar la inversión pública en educación.





