La contienda electoral rumbo a la segunda vuelta presidencial comenzó a elevar su tono luego de que los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez protagonizaran nuevos cruces verbales tras confirmarse oficialmente que ambos disputarán el balotaje. Las declaraciones de ambos aspirantes han generado debate político en medio del inicio de la campaña decisiva.
Durante una actividad proselitista realizada en el distrito de Sayán, en la provincia de Huaura, el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, participó en un mitin desarrollado en la cooperativa azucarera de Andahuasi. En ese contexto, defendió su denominada “identidad andina” y el uso del tradicional sombrero chotano como un símbolo político ligado al “castillismo”, señalando que representa la diversidad cultural del país y el reconocimiento del voto rural.
El postulante también sostuvo que históricamente el electorado de las zonas rurales habría sido relegado o discriminado dentro del escenario político nacional. Según información periodística, sus declaraciones buscaron reforzar el respaldo de sectores populares y provinciales de cara a la segunda vuelta electoral.
Asimismo, respondió a la propuesta de Keiko Fujimori sobre realizar el debate presidencial en los distritos de San Borja o Huaral. Sánchez ironizó sobre el tema y señaló que, si existía temor respecto a temas identitarios, el debate podría desarrollarse “en Japón”. Posteriormente, planteó como alternativa que el encuentro entre candidatos se lleve a cabo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Por su parte, Fujimori realizó actividades políticas en la provincia de Trujillo, región La Libertad, donde calificó el comentario relacionado con Japón como un “golpe bajo”. No obstante, la lideresa de Fuerza Popular saludó la disposición de debatir y propuso organizar tres encuentros: uno entre los candidatos presidenciales, otro entre los equipos técnicos y un tercero entre quienes postulan a las vicepresidencias.
El escenario político empieza así a mostrar una campaña más confrontacional, donde los símbolos culturales, las propuestas de debate y las estrategias de representación social podrían marcar el rumbo de una elección considerada clave para el futuro político y económico del país.





