La docente universitaria e investigadora Amparo Ortega Campana anunció su retiro del proceso de selección que desarrolla la Junta Nacional de Justicia (JNJ) para designar al nuevo jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). La decisión fue comunicada mediante una carta notarial, en la que explicó que su renuncia responde exclusivamente a motivos personales y familiares relacionados con temas de salud.
En el documento dirigido a la presidenta de la JNJ, María Teresa Cabrera, Ortega Campana señaló que las circunstancias familiares que atraviesa requieren su atención prioritaria, razón por la cual optó por declinar su participación en la etapa final del concurso público.
La postulante también dejó en claro que su decisión no guarda relación con el desarrollo del proceso de selección. En ese sentido, expresó que no mantiene observaciones ni cuestionamientos respecto al trabajo realizado por la Junta Nacional de Justicia.
Asimismo, destacó que el procedimiento se ha desarrollado con objetividad y transparencia, reafirmando su reconocimiento a la labor desempeñada por la institución durante el concurso para la elección de la máxima autoridad de la ONPE.
La salida de Ortega Campana modifica el escenario del proceso de selección, ya que era una de las dos finalistas elegidas entre los 21 postulantes que participaron en la convocatoria pública organizada por la JNJ.
Con su retiro, Carlos Martín Loyola Escajadillo queda como el único candidato que continúa en carrera para asumir la jefatura del organismo encargado de organizar y ejecutar los procesos electorales en el país.
Loyola Escajadillo obtuvo la más alta calificación durante las distintas etapas del proceso de evaluación y actualmente se desempeña como gerente de la Gerencia de Modernización y Planeamiento de la Contraloría General de la República, según la información institucional.
El concurso busca designar al nuevo titular de la ONPE en reemplazo del jefe interino, Bernardo Pachas, quien viene ejerciendo el cargo de manera temporal.
La designación del próximo jefe de la ONPE reviste especial importancia debido a la responsabilidad que tendrá la institución en la organización de los futuros procesos electorales y en el fortalecimiento de la transparencia y confianza del sistema electoral peruano.
Con la renuncia de una de las finalistas, el proceso entra en una nueva etapa, en la que la Junta Nacional de Justicia deberá culminar la evaluación del único postulante restante antes de adoptar la decisión definitiva sobre la conducción de la ONPE.





