Al cantante Andrea Bocelli le llovieron las críticas hace meses por lamentar el confinamiento de la pandemia, unas palabras que cree sacadas de contexto: «Era absurdo tacharme de negacionista», explica.

«Quizá me expresé en un modo inadecuado o insuficiente por razones de tiempo, porque quería decir muchas cosas en pocos minutos, no siempre es fácil», reconoce el italiano.

Todo ocurrió en julio, en un evento en el Senado sobre coronavirus y ciencia. Ante los asistentes, entre ellos el ultraderechista Matteo Salvini, aseguró sentirse «humillado y ofendido» por la prohibición de salir de casa y confesó haberla desobedecido.

«Era absurdo definirme como negacionista porque yo en primer lugar había pasado por la COVID-19, naturalmente», insiste un tajante Bocelli.

El tenor, de 62 años, conocía perfectamente la existencia del patógeno, pues en su casa todos menos su esposa Veronica Berti lo padecieron, aunque él fue asintomático y sus hijos solo tuvieron unas décimas de fiebre.

Además, a lo largo de esta crisis sanitaria ha echado una mano con su fundación: «Hemos llevado ayuda y tratado de hacer lo que debíamos en el momento más duro de la emergencia, con el confinamiento. Nos pusimos en marcha», subraya.

Andrea Bocelli aclaró después lo que trataba de expresar pero las palabras vuelan y la polémica corrió como la pólvora, especialmente en internet: «Lo que se dijo en las redes sociales y se escribió era una equivocación terrible», lamenta.

Sobre todo porque, asegura, él ni es ni conoce a ningún negacionista: «Negar la evidencia es un accidente intelectual, quien niega una evidencia necesita un psicólogo», zanja.