A flor de piel. Definitivamente, es poseedora de una exuberante belleza moldeada a la perfección con las medidas más exigentes. La sabia naturaleza no se equivocó al esculpir poro por poro esa piel en flor, en cada una de sus curvas y recovecos de provocadora belleza. A esto se suma una fuerte personalidad que la impulsa a establecer metas concretas para su futuro en las técnicas del arte culinario.

Fotos: Luis Enrique Rossel