La pandemia ha asestado un golpe demoledor a la industria del espectáculo, pero el negocio de la edición musical, hasta hace poco de bajo perfil, está tomando un nuevo impulso gracias al furor de las ventas de catálogos de grandes artistas como Shakira y Dylan.

Poseer los derechos de los catálogos, lo que permite recibir regalías por cada uso de una canción, ya sea una descarga, una escena de una película o un anuncio publicitario, puede ser muy rentable a largo plazo.

Los inversores lo han detectado y están cada vez más interesados en este filón del mercado de la música, cuyos ingresos se han desplomado a causa de la crisis sanitaria.

Algunos acuerdos recientes han alcanzado precios récord, aunque no se han confirmado oficialmente: Bob Dylan vendió todo su catálogo a Universal Music Publishing por un estimado de US$ 300 millones, mientras que Neil Young habría recibido US$ 50 millones.

El dúo cantante de Blondie y Shakira también firmaron acuerdos por montos que no trascendieron.