El Gobierno chino declaró que la reunificación con Taiwán es un proceso “imparable” y que responderá con “contramedidas firmes” a cualquier intento de independencia o intervención extranjera, en clara alusión a Estados Unidos y Japón. Estas afirmaciones se produjeron tras el cierre de una masiva operación militar que rodeó la isla autogobernada y que busca enviar un mensaje de fuerza.
China culminó recientemente las maniobras denominadas “Misión Justicia-2025”, una operación militar de gran escala alrededor de Taiwán, en la que participaron 207 aeronaves, 31 buques de guerra y 16 naves de la Guardia Costera. Según la vocera del gobierno chino, Zhang Han, este ejercicio fue una advertencia directa a las fuerzas separatistas y a los países que buscan interferir en los asuntos internos de Pekín.
La portavoz señaló que el partido gobernante en Taiwán, el Partido Democrático Progresista, está actuando en complicidad con potencias extranjeras para impulsar su independencia, lo que pone en riesgo la paz regional. Además, subrayó que el Ejército Popular de Liberación (EPL) está preparado para actuar con determinación ante cualquier provocación, y que posee la capacidad de bloquear a Taiwán por el norte, sur y este, evidenciando un cerco estratégico cada vez más cerrado.
Expertos militares chinos, como el profesor Zhang Chi, afirmaron que todas las infraestructuras clave de Taiwán están dentro del rango de acción del ejército chino y que el EPL ha demostrado habilidades para ataques de largo alcance, alta precisión y control del espacio aéreo y marítimo. Estas maniobras también se dan en el contexto de la reciente aprobación estadounidense de un nuevo paquete de armas para Taiwán por 11.000 millones de dólares.
Este nuevo episodio eleva las tensiones en la región y pone en evidencia que la disputa por Taiwán continúa siendo un foco geopolítico de alto riesgo. Para la comunidad internacional, el desafío será contener la escalada sin dejar de velar por la estabilidad en el Pacífico y la soberanía de los pueblos.





