El Concejo Metropolitano de Lima aprobó por unanimidad un homenaje a San Francisco Solano, al conmemorarse el Año Jubilar por los 300 años de su canonización (1726–2026). La sesión extraordinaria reconoció la trascendencia espiritual, histórica y cultural del santo, conocido como el “Taumaturgo del Nuevo Mundo” por los prodigios y milagros que se le atribuyen.
La moción de saludo fue sustentada por la regidora Lida Valdivieso Solís, presidenta de la Comisión de Comercialización y Defensa al Ciudadano, quien destacó la vida misionera de San Francisco Solano, sacerdote franciscano nacido en Montilla, España, y su profunda huella en el Perú, donde residió y predicó durante 20 años.
Durante su intervención, la regidora realizó un recuento histórico del recorrido misionero del santo y subrayó la importancia patrimonial de la Basílica y Convento de San Francisco, así como la restauración de la Plazuela de San Francisco, acciones impulsadas por la Municipalidad Metropolitana de Lima para poner en valor el legado histórico de la capital.
Llamado a Lima en 1595, Solano fue nombrado guardián del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles. Reconocido por su humildad, pobreza voluntaria y alegría, fue un predicador cercano al pueblo: recorría calles, talleres, plazas y hospitales, congregando multitudes con su rabel y una cruz en las manos. Su prédica, marcada por la caridad y la prudencia, dejó una profunda impronta en la vida religiosa y social de la ciudad.
En sus últimos años, pese a una salud frágil, mantuvo una intensa vida de oración y servicio hasta su fallecimiento el 14 de julio de 1610. Fue beatificado en 1675 y canonizado en 1726 por el papa Benedicto XIII. Su festividad se celebra el 24 de julio, y es patrono de varios países de la región, entre ellos Perú.
El homenaje del Concejo reafirma el valor de la memoria histórica y la identidad cultural de Lima, destacando la figura de un santo cuya alegría, sencillez y compromiso con los más humildes siguen inspirando a la ciudad.





