Emprendimiento en el Perú: más del 60% queda fuera del sistema y sin respaldo para crecer

En medio del debate electoral y la desaceleración económica, un problema estructural sigue sin ser abordado por los candidatos presidenciales: más del 60% de emprendedores peruanos permanece fuera del sistema formal de incubación, sin acceso a financiamiento, redes ni mercados que les permitan escalar sus proyectos. Esta situación limita seriamente el potencial de innovación y generación de empleo en el país.

De acuerdo con la incubadora privada Scale, uno de los principales obstáculos es la dependencia de fondos públicos, lo que provoca que muchos programas desaparezcan con cada cambio de gobierno. Según Ronald Barzola Huamanciza, director de Innovación e Impacto de Scale, esta falta de continuidad afecta directamente a los emprendedores: una startup necesita entre 5 y 7 años para consolidarse, pero muchas incubadoras no sobreviven más de un periodo gubernamental. Esto genera un entorno inestable donde los proyectos quedan inconclusos y los emprendedores sin acompañamiento.

El problema va más allá del financiamiento. Existe una fragmentación del ecosistema, con poca articulación entre universidades, empresas y el Estado, además de una limitada participación del sector privado en el desarrollo de startups. Este escenario conduce a lo que se denomina el “valle de la muerte”, etapa en la que los emprendimientos logran desarrollar productos, pero no consiguen clientes ni inversión para crecer, frenando su expansión y sostenibilidad.

Las consecuencias de no corregir esta brecha son preocupantes: fuga de talento, estancamiento de startups, aumento de la informalidad y pérdida de competitividad frente a países como Chile, Colombia o Brasil. Incluso, organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos proyectan que la economía peruana podría crecer apenas 2.6% en 2026, reflejando un entorno desafiante para el desarrollo empresarial.

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Frente a este panorama, las incubadoras privadas emergen como una alternativa clave, al ofrecer acompañamiento de largo plazo, conexión directa con inversionistas y acceso a mercados reales. Estas iniciativas no solo impulsan el crecimiento empresarial, sino que también contribuyen a la generación de empleo de calidad, la formalización de negocios y la descentralización de la innovación en regiones con alto potencial productivo.

El desafío para el Perú no es solo fomentar el emprendimiento, sino construir un sistema sostenible que convierta la innovación en resultados económicos concretos, integrando esfuerzos públicos y privados. Sin ello, el país corre el riesgo de desaprovechar su talento y limitar su desarrollo en un contexto global cada vez más competitivo.

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