La inversión minera en el Perú mantuvo un fuerte ritmo de crecimiento durante los primeros meses del año y alcanzó los US$ 2,052 millones entre enero y abril de 2026, lo que representa un incremento de 43.5 % respecto al mismo periodo del año anterior, según cifras del Ministerio de Energía y Minas (Minem).
Solo en abril, las inversiones del sector sumaron US$ 552 millones, registrando un crecimiento de 43 % frente al mismo mes de 2025, consolidando a la minería como uno de los principales motores de la actividad económica nacional.
El avance estuvo impulsado principalmente por un grupo reducido de empresas que concentran importantes proyectos de expansión y desarrollo. Entre ellas destacan Southern Perú, Shougang Hierro Perú y Las Bambas, que explican una parte significativa del crecimiento observado en el sector.
Uno de los proyectos que más contribuye a este dinamismo es Tía María, ubicado en Arequipa. Según especialistas, la iniciativa registra un avance cercano al 35 % y demanda una inversión total aproximada de US$ 1,800 millones. Además, ya habría comprometido compras y contrataciones por alrededor de US$ 900 millones.
Las proyecciones indican que la primera producción de cobre de este proyecto podría concretarse durante el segundo semestre de 2027, fortaleciendo la capacidad productiva del país.
Sin embargo, mientras las inversiones en proyectos en ejecución muestran un crecimiento sostenido, la exploración minera continúa evidenciando un desempeño limitado. Durante el primer cuatrimestre, este segmento representó apenas el 10 % de la inversión total y registró una ligera caída de 0.6 % respecto al año anterior.
La reducción en las actividades de exploración preocupa a algunos especialistas debido a que estas son fundamentales para descubrir nuevos yacimientos y asegurar la sostenibilidad futura de la industria minera.
Actualmente, gran parte del crecimiento proviene de proyectos ya operativos o de ampliaciones de minas existentes. En ese contexto, Tía María figura como una de las pocas iniciativas de gran escala consideradas “greenfield”, es decir, desarrolladas desde cero en áreas donde no existe explotación minera previa.
Otro proyecto que genera expectativa en el sector es Zafranal, también ubicado en Arequipa. Aunque no ha sido cancelado, actualmente atraviesa una etapa de preservación de activos y menor actividad operativa, retrasando una inversión estimada entre US$ 1,200 millones y US$ 1,500 millones.
En el ranking empresarial, Southern Perú lideró el crecimiento acumulado de inversiones al incrementar sus desembolsos en aproximadamente US$ 96 millones respecto al año pasado. Por su parte, Shougang Hierro Perú aumentó sus inversiones en US$ 117 millones gracias a los trabajos de modernización en Marcona, mientras que Las Bambas registró un incremento de US$ 56 millones, impulsado por el desarrollo del proyecto Ferrobamba.
Los analistas coinciden en que la evolución de la inversión minera durante los próximos meses dependerá de factores como la continuidad de los proyectos actualmente en ejecución, la puesta en marcha de nuevas iniciativas, los precios internacionales de los minerales y la estabilidad política, social e institucional del país.





