El ministro de Energía y Minas, Angelo Alfaro, confirmó que la rotura de un ducto de la Transportadora de Gas del Perú (TGP) en Cusco ha afectado el suministro de Gas Natural Vehicular (GNV), generando largas colas en grifos y obligando a los conductores a utilizar combustibles alternativos mientras dure la emergencia declarada por el Gobierno.
Durante su participación en el programa Economía Para Todos de RPP, el titular del sector reconoció que, aunque inicialmente se estimaba que las reservas serían suficientes, la interrupción del flujo desde la planta impactó directamente en el abastecimiento para el transporte. Ante la consulta sobre qué deben hacer los taxistas que no encuentran gas, fue enfático: en una situación de emergencia deberán recurrir a la gasolina.
Alfaro explicó que el protocolo vigente prioriza el suministro doméstico, garantizando que no habrá cortes de gas en los hogares. Sin embargo, admitió que varias estaciones de servicio agotaron rápidamente su stock debido a la alta demanda.
Frente al temor de alzas en los precios, el ministro advirtió que no existe justificación para incrementos, ya que el gas no será vendido a los comercializadores a un precio superior. Asimismo, exhortó a denunciar cualquier abuso ante el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), entidad encargada de fiscalizar y sancionar prácticas especulativas.
La falla técnica se ubica en la denominada válvula 33, en una zona de difícil acceso donde las condiciones climáticas han complicado el traslado de equipos por vía aérea. Aunque el estado de emergencia fue declarado por 14 días, el Ejecutivo espera que la reparación se concrete antes. De prolongarse el problema, el ministro adelantó que se evalúa la contratación de un buque tanque de gas que pueda abastecer desde el Callao como medida de contingencia.
El episodio vuelve a poner en agenda la vulnerabilidad de la infraestructura energética y la necesidad de planes de respaldo más robustos para evitar impactos en el transporte y la economía. Mientras tanto, miles de conductores deberán asumir mayores costos operativos hasta que se restablezca el flujo normal de gas.





