El ejército de Irán ha cargado minas navales en sus buques en el Golfo Pérsico, lo que ha generado gran preocupación en Washington sobre la posibilidad de que Teherán esté preparando un bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más cruciales del mundo. Este movimiento, detectado por la inteligencia estadounidense, ocurre tras los ataques israelíes contra objetivos iraníes a principios de junio.
Los detalles sobre esta carga de minas no habían sido revelados previamente y marcan un punto de tensión importante. Los funcionarios estadounidenses que compartieron la información indicaron que las minas aún no se han desplegado en el estrecho, pero el hecho de que se hayan cargado sugiere que Irán podría estar considerando seriamente la opción de bloquear el paso de buques. El estrecho de Ormuz es vital para el comercio mundial, ya que alrededor de una quinta parte de los envíos globales de petróleo y gas transitan por allí. Un cierre de esta ruta afectaría gravemente el comercio global y provocaría un aumento significativo en los precios del crudo.
Desde los ataques de EE. UU. a las instalaciones nucleares iraníes, los precios del petróleo han experimentado una caída de más del 10%, debido en parte a la esperanza de que el conflicto no interrumpa el flujo de comercio de energía. Sin embargo, la amenaza de Irán sigue latente, especialmente después de que el Parlamento iraní aprobara una medida para cerrar el estrecho el 22 de junio. Aunque esta medida no es vinculante, el hecho de que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán tenga la última palabra sobre la decisión de bloquear la vía muestra la seriedad de la situación.
El estrecho de Ormuz continúa siendo una de las zonas más vigiladas del mundo debido a su importancia estratégica para el comercio global de energía. La situación está lejos de resolverse, y la comunidad internacional sigue de cerca los posibles efectos de cualquier acción de Irán en esta vital arteria marítima.





