Israel intensificó este miércoles su ofensiva militar contra Irán al atacar “decenas de objetivos estratégicos” y ejecutar bombardeos a gran escala en Teherán, en medio de una guerra que se expande por Oriente Medio. Paralelamente, autoridades iraníes aseguraron tener el “control total” del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el comercio mundial de petróleo.
Según informó el ejército israelí, las operaciones incluyeron ataques contra instalaciones militares y centros vinculados al programa nuclear iraní, además de combates aéreos sobre la capital. De acuerdo con reportes oficiales, un caza israelí F-35 habría derribado un avión iraní YAK-130 durante las operaciones. La ofensiva forma parte de la campaña militar iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, dirigida contra infraestructuras militares, misiles y el programa nuclear del país.
En paralelo, Israel amplió sus ataques a Líbano, donde bombardeó zonas cercanas al palacio presidencial en Beirut y bastiones del grupo Hezbolá, aliado de Irán. Autoridades sanitarias locales reportaron al menos 11 muertos en nuevos ataques en el sur de la capital libanesa y en la ciudad de Baalbek.
La respuesta de Irán no se hizo esperar. Los Guardianes de la Revolución informaron que lanzaron más de 40 misiles contra objetivos estadounidenses e israelíes en la región. En las últimas horas, varios ataques han alcanzado bases militares en países del Golfo donde se encuentran fuerzas estadounidenses, mientras la tensión regional continúa aumentando.
El conflicto, que comenzó con una ofensiva coordinada de Washington y Tel Aviv contra objetivos iraníes, ha provocado una rápida escalada militar en Oriente Medio y ataques cruzados entre ambos bandos. Analistas advierten que la situación podría afectar el tránsito energético mundial, especialmente si se ve comprometida la seguridad en el estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del planeta.
La guerra entre Irán, Israel y sus aliados se perfila así como uno de los episodios geopolíticos más delicados de los últimos años, con consecuencias potenciales para la estabilidad regional y la economía global.





