Jesús Moreto: de recolectar mangos a estar cerca de clasificar a Olimpiadas de Tokio

Jesús Moreto Lozano jamás imaginó que esa destreza que usó para trasladarse de rama en rama con el propósito de sacar mangos de los árboles en Madre de Dios lo llevaría a ponerse muy cerca de clasificar a los Juegos Olímpicos Tokio, a donde anhela llegar para demostrar su habilidad en la gimnasia.

La historia de Jesús parece haber salido de un guion cinematográfico en el que el personaje principal jamás tuvo en su radar el deporte, pero su innata condición lo llevó a vivir momentos inolvidables tan igual como lo experimenta en la realidad el joven deportista nacional, quien ama lo que hace.

La relación gimnasia-Jesús Moreto nació de manera muy peculiar. Fue cuando el entrenador César Gallegos, quien es el fundador de la gimnasia artística en Madre de Dios, llegaba a su casa tras haber tenido un día laborable. Cuando estaba cerca de ingresar a su hogar se percató de un niño de 9 años, quien en su afán de extraer los mangos colgados en los más alto de árbol se movilizaba entre las ramas con una facilidad única. Muchos asociaban esa destreza con la del personaje de comics Tarzán.

Gallego quedó impresionado por los movimientos y sin exponer su punto de vista atinó a pedirle que se baje del árbol porque se podía caer y hacerse daño. Al mismo tiempo lo invitó a entrenar porque le vio condiciones.

“La verdad que yo no sabía lo que era hacer gimnasia en sí. Cuando llegué al lugar de entrenamiento vi a varios niños que corrían, saltaban, realizaban volteretas como “ninjas” y me fascinó y yo me dije: quiero hacer gimnasia y así fue como empezó mi carrera deportiva”.

Los avances de Moreto Lozano fueron vertiginosos. En ese mismo 2018 se coronó subcampeón nacional en la modalidad “all around” y en las finales por aparato obtuvo 4 medallas de oro, 2 de plata y 1 de bronce. Los primeros logros fortalecieron más su ilusión de triunfar en el deporte.

“Fue ahí donde yo me emocioné y dije quiero ganar más medallas y llegar a ser campeón y tuvo que pasar dos años para lograr el campeonato nacional de gimnasia artística”, sostiene.

Camino ascendente
Con 12 años, Jesús fue convocado a la selección nacional del 2011 que logró el tercer lugar, en por equipos, del Campeonato Infantil Juvenil en Cúcuta (Colombia); también fue partícipe del combinado peruano que quedó subcampeón, en por equipos (juvenil), del Sudamericano en Trujillo 2014.

En el 2015, abandonó la ciudad de Puerto Maldonado en Madre de Dios para trasladarse a Arequipa, donde comenzó a entrenar con material moderno. Tomó la decisión de vivir en la Ciudad Blanca porque su objetivo era mejorar cada día más que le permita cristalizar el sueño de estar en los Juegos Olímpicos.

El gimnasta tuvo una lesión el 2015, pero un año después, recuperado y representando a Arequipa en los Juegos Trasandinos en Tacna, ganó la medalla de oro en todas las pruebas all around, en equipo, suelo, arzones, anillas, salto, paralela y barra, además del trofeo de campeones absolutos. En el 2016, 2017 y 2018 también cosechó muchas medallas en el certamen que reúne a deportistas de Argentina, Bolivia, Chile y Perú

En el 2018 se posicionó en el puesto 16 en arzones en la Copa Mundial de Croacia. Como a todos los deportistas, el gimnasta nacional también sufrió de los estragos de la paralización por pandemia en el 2020; sin embargo, nunca dejó de entrenar. Se quedó a vivir en la casa de su entrenador y juntos practicaban en el techo de lunes a sábado entre 2 a 3 horas diarias. Eso le ayudó a mantener la condición física

En los Juegos Lima 2019 se ubicó en el octavo lugar en arzones y colocación 13 en all around, situación que le permitió ser apoyado económicamente por Panam Sport en su preparación con miras a Tokio 2020. Gracias a esa ayuda realizó una base de entrenamiento de 1 al 20 de diciembre pasado en Brasil. Allí trabajó con los mejores.

Jesús Moreto pertenece al Programa de Ayuda al Deportista (PAD) del Instituto Peruano del Deporte y recibe el respaldo de la Federación Peruana de Gimnasia con los que desea ponerle un final feliz a este capítulo de su historia llamada: Tokio 2020.