El juez Wilson Verástegui Gálvez decidió inhibirse del proceso judicial contra Keiko Fujimori por el caso “Cócteles”, luego de que se difundieran reportes periodísticos que lo vinculaban con el líder político César Acuña. La decisión busca evitar dudas sobre su imparcialidad, tras la reciente orden del Tribunal Constitucional de dejar sin efecto la investigación fiscal contra la lideresa de Fuerza Popular.
El magistrado tomó esta medida después de que el semanario Hildebrandt en sus trece publicara, el 24 de octubre, fotografías e información que sugerían una relación cercana entre su familia y César Acuña, líder de Alianza para el Progreso. Aunque Verástegui negó mantener “una gran amistad” con Acuña, reconoció conocerlo y consideró que dicha situación podría interpretarse como un posible conflicto de intereses, dado que ambos son figuras políticas relevantes.
En una resolución emitida el 27 de octubre, el juez precisó que su retiro del caso busca preservar la confianza pública en la justicia. Afirmó además que su actuación judicial siempre se ha regido por los valores éticos y el respeto al orden jurídico vigente, sin haber tenido cuestionamientos previos. Sin embargo, señaló que la controversia mediática podría “perjudicar el normal desarrollo del proceso” y afectar la percepción de independencia de su despacho.
La Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional deberá ahora decidir quién continuará con el expediente y emitir una resolución final sobre la situación legal de Keiko Fujimori, luego del pronunciamiento del Tribunal Constitucional que anuló la acusación por lavado de activos y organización criminal.
El retiro voluntario del juez Verástegui evidencia la delicada relación entre justicia y política en el Perú, y refuerza la necesidad de mantener altos estándares de transparencia judicial para proteger la legitimidad de los procesos más sensibles.





