PerúSAT-1: el satélite peruano que vigila el territorio, apoya emergencias y destapa actos de corrupción

¿Puede una imagen satelital revelar irregularidades en una obra pública? En el Perú, la respuesta es . A punto de cumplir diez años en órbita, el PerúSAT-1, primer satélite peruano de observación de la Tierra con resolución submétrica, se ha convertido en una herramienta clave para la gestión de desastres, la lucha contra actividades ilícitas y la fiscalización del Estado, incluso permitiendo detectar actos de corrupción.

Lanzado el 15 de setiembre de 2016 y operando a 702.5 kilómetros de altitud, el PerúSAT-1 ha sido fundamental para monitorear inundaciones, derrame de hidrocarburos, cultivos ilícitos, minería ilegal y el avance real de obras públicas. Su aporte va más allá de la observación: provee información crítica para la toma de decisiones de las autoridades en situaciones de emergencia.

Desde la Agencia Espacial del Perú, José Pasapera, director de Aplicaciones Espaciales y Geomática, destaca que el satélite permitió consolidar un modelo operativo durante el Niño Costero de 2017, apoyando a INDECI y gobiernos locales para identificar daños en zonas urbanas y agrícolas. Este esquema se replicó en el derrame de petróleo de Ventanilla (2022), en coordinación con OEFA y el Ministerio del Ambiente, y durante el ciclón Yaku (2023), fortaleciendo la respuesta del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional.

En la lucha contra actividades ilícitas, el PerúSAT-1 es clave para estimar áreas de cultivo de hoja de coca y elaborar inventarios anuales junto a DEVIDA. En minería ilegal, las imágenes de alto detalle se comparten con el Ministerio de Energía y Minas y Osinergmin. Además, se brinda apoyo directo a la Fiscalía, la Contraloría y la Policía Nacional, lo que ya permitió detectar una obra irregular y poner a disposición de la justicia a un alcalde implicado en corrupción.

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El impacto es tangible: desde 2016 se han registrado más de 500 mil imágenes, de las cuales 130 mil fueron entregadas gratuitamente a entidades públicas, generando un ahorro aproximado de S/ 2,000 millones al Estado. Detrás de este trabajo opera un flujo técnico que articula al CENOIS (operación y solicitudes), la Dirección de Aplicaciones Espaciales y Geomática (procesamiento avanzado y productos de valor agregado) y la Dirección de Estudios Espaciales (capacitación y asesoría).

Para democratizar el acceso a esta información, en agosto de 2025 se lanzó GeoAPP, plataforma nacional que permite a instituciones, investigadores y ciudadanos acceder a imágenes de alta resolución en tiempo real para enfrentar huaicos, derrames, deforestación y minería ilegal. Con más de 2,000 usuarios, la app desarrollada con software libre marca un hito de tecnología pública, inclusiva y soberana.

Mirando al futuro, la vida útil del PerúSAT-1 entra en su etapa final, mientras la Conida trabaja en PeruSAT-2, que integrará un satélite óptico mejorado y un satélite radar, capaz de observar incluso con alta nubosidad. El plan contempla una desorbitación segura del PerúSAT-1 al cierre de su misión, evitando basura espacial y asegurando la continuidad de la observación del territorio nacional.

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