El encargado de la Presidencia del Congreso, Fernando Rospigliosi, afirmó que la sociedad peruana, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas impedirán que supuestos “grupos violentistas” intenten tomar el poder. Sin embargo, sus declaraciones se dan en un contexto donde miles de ciudadanos denuncian atropellos, uso excesivo de la fuerza y persecución policial, generando un profundo contraste entre el discurso oficial y la realidad que viven muchos peruanos.
Durante una conferencia del programa “Terrorismo Nunca Más”, dirigida a cadetes de la Escuela Militar de Chorrillos, Rospigliosi exclamó que serán los propios uniformados quienes “pondrán el pecho” para evitar cualquier avance de tendencias autoritarias. Recordó los episodios del terrorismo de los años 80 y 90, afirmando que estas amenazas siguen vigentes, aunque adoptando nuevas formas. Señaló que la pobreza no es la causa del terrorismo, sino la actuación de “minorías intelectuales” que según él buscan imponer regímenes dictatoriales.
El congresista también mencionó que figuras como Pedro Castillo, así como Hugo Chávez y Daniel Ortega en la región, habrían llegado al poder apoyándose en grupos vinculados a movimientos radicales. “Ahora usan las elecciones como vía”, expresó, insistiendo en que estas agrupaciones optarían por procesos democráticos porque no pueden vencer a las fuerzas del orden.
No obstante, en un país donde la ciudadanía ha denunciado reiteradamente abusos policiales, detenciones arbitrarias, represión desproporcionada y casos sin resolver de víctimas mortales durante protestas, sus palabras generan inquietud. Rospigliosi lamentó que parte del sistema judicial “persiga” a policías y militares que enfrentaron al terrorismo, pero no mencionó a las familias que aún buscan justicia por excesos cometidos por agentes del Estado.
Al cierre del evento, la Escuela Militar entregó un reconocimiento al parlamentario, destacando su mensaje a los cadetes para “poner el pecho por el Perú”, aunque para muchos peruanos la prioridad sigue siendo que estas instituciones garanticen seguridad sin impunidad, y que el Estado escuche también a quienes han sufrido violencia proveniente de aquellos llamados a protegerlos.
Importancia del tema
Este tipo de discursos, centrados únicamente en la narrativa del “enemigo interno”, pueden reforzar una cultura de mano dura sin control, dejando de lado la urgente necesidad de reformas policiales, transparencia y protección de derechos ciudadanos. El país requiere seguridad, sí, pero también garantías para que ningún peruano vuelva a ser víctima del abuso de la autoridad.





