Desde hoy, el distrito de San Martín de Porres pondrá en funcionamiento el Corredor Seguro de Transporte Público de Pasajeros, una medida orientada a combatir la extorsión, los asaltos y los asesinatos que afectan a conductores y usuarios del transporte urbano en esta zona de Lima.
El corredor abarcará las vías Sol de Naranjal, Los Eucaliptos, Paramonga y El Olivar, en un tramo aproximado de 2 kilómetros, caracterizado por deficiente iluminación, ausencia de pistas y veredas, y que en los últimos años fue aprovechado por la delincuencia para atacar al transporte público. La iniciativa busca recuperar el control del espacio urbano y devolver condiciones mínimas de seguridad a pasajeros y trabajadores del sector.
La decisión fue adoptada en una reunión de coordinación encabezada por el alcalde de Lima, Renzo Reggiardo Barreto, junto al presidente ejecutivo de la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao, David Hernández, el general Víctor Revoredo, jefe de la Dirincri, y mandos de la Policía Nacional del Perú, además de representantes de los transportistas organizados.
Durante la conferencia de prensa, las autoridades explicaron que el corredor será implementado progresivamente con cámaras de videovigilancia fijas y móviles, las cuales estarán interconectadas con la MML, la PNP y la ATU. Asimismo, se anunció el asfaltado del tramo por parte de la municipalidad, labores de inteligencia e investigación policial, y acciones de recuperación del espacio público, como parte de un enfoque integral de seguridad.
Por su parte, David Hernández adelantó que se proyecta la puesta en servicio de 140 mil cámaras de vigilancia para el transporte público, con el fin de monitorear en tiempo real el desplazamiento de las unidades y prevenir actos delictivos. A su turno, Reggiardo reiteró la propuesta de crear una Guardia Municipal en Lima, precisando que esta figura, aplicada en otras ciudades del mundo y de Sudamérica, no reemplazaría ni restaría funciones a la PNP, sino que la complementaría en tareas de prevención.
La puesta en marcha de este corredor marca un primer paso concreto hacia un modelo de transporte público más seguro, basado en coordinación interinstitucional, tecnología y presencia del Estado, claves para enfrentar la criminalidad urbana y proteger la vida de miles de limeños.





