El estrecho de Ormuz, uno de los puntos más estratégicos para el comercio energético mundial, vuelve a estar en el centro de la tensión internacional. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani, afirmó que esta vía marítima será un espacio de “paz y prosperidad” o de “derrota para los belicistas”, en clara referencia a Estados Unidos, en medio de un creciente intercambio de advertencias entre ambas potencias.
La declaración surge después de que el presidente estadounidense Donald Trump señalara que, si Irán bloquea el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz, su país responderá con una acción militar mucho más contundente. A través de su red social Truth Social, el mandatario advirtió que Estados Unidos golpearía “20 veces más fuerte” al Estado iraní si se interrumpe el tránsito energético por esta ruta marítima clave.
La tensión escaló aún más cuando la Guardia Revolucionaria iraní aseguró que, si Estados Unidos e Israel continúan con sus ataques contra territorio iraní, Teherán podría impedir que salga “un solo litro de petróleo” desde la región hacia los países que considera hostiles. Esta advertencia refuerza el temor de que el conflicto pueda afectar seriamente el suministro energético global.
El estrecho de Ormuz concentra aproximadamente una quinta parte del comercio marítimo mundial de petróleo, además de ser un corredor vital para el transporte de gas natural, fertilizantes y minerales estratégicos. Los recientes ataques a petroleros y cargueros, que han dejado al menos siete marineros fallecidos, según la Organización Marítima Internacional, han reducido significativamente el tránsito en la zona.
La creciente incertidumbre ha impactado directamente en el precio internacional del petróleo. El barril de Brent, referencia para Europa, llegó a acercarse a los 120 dólares, niveles que no se registraban desde 2022. Sin embargo, declaraciones posteriores de Trump que sugerían la posibilidad de un eventual fin del conflicto ayudaron a moderar el mercado, llevando el precio a alrededor de 93 dólares por barril.
El futuro del estrecho de Ormuz es crucial no solo para las potencias involucradas, sino para toda la economía global, ya que cualquier interrupción prolongada en esta ruta estratégica podría generar impactos directos en los precios de la energía, el comercio internacional y la estabilidad económica mundial.





