Este domingo, una tragedia golpeó la ciudad de Beit Lahia, en el norte de Gaza, cuando el Ejército israelí abrió fuego contra más de un centenar de palestinos que se encontraban esperando camiones con harina. El saldo fue devastador: al menos 80 muertos y decenas de heridos, algunos de ellos de gravedad, mientras la población se enfrenta a la desesperación y la falta de alimentos.
Hasán Uda, un gazatí de 50 años y padre de ocho hijos, se encuentra entre los heridos tras el ataque. Expresó su agotamiento y desconcierto al no entender por qué el Ejército israelí disparó contra civiles desarmados. “Somos civiles desarmados y no tenemos nada que ver con estos asuntos”, dijo mientras recibía atención médica en el hospital Al Shifa, uno de los pocos que sigue funcionando en Gaza.
El escenario era de desesperación: miles de palestinos hambrientos se habían reunido en el punto de control de Zikim, con la esperanza de recibir ayuda humanitaria. Entre los heridos, se encontraban niños pequeños con disparos en la cabeza y el abdomen, y adultos con heridas graves, como Mohamed al Yabda, quien fue alcanzado por las balas mientras intentaba recoger harina para alimentar a sus hijos, quienes llevaban días sin comer.
El ataque no solo dejó decenas de muertos y heridos, sino que también reflejó la crítica situación humanitaria que atraviesa Gaza. Según fuentes médicas, la población se enfrenta tanto a la violencia como a la desnutrición, con cientos de personas llegando al hospital en condiciones críticas. Además, el Ministerio de Sanidad palestino denunció que, desde el inicio de la ofensiva israelí, cerca de 90 palestinos, la mayoría niños, han muerto debido a la desnutrición.
Sin acceso a alimentos suficientes y con los precios desorbitados en los mercados, los palestinos dependen de la ayuda internacional, que llega de manera limitada debido a las restricciones impuestas por Israel. La situación es insostenible y los actos de violencia solo agravan el sufrimiento de una población ya al borde del colapso.
Este ataque resalta la grave crisis humanitaria que afecta a Gaza, donde los civiles, incluidos niños y ancianos, luchan por sobrevivir en medio de la violencia y la escasez. La comunidad internacional debe urgir a una intervención para frenar la matanza y garantizar el acceso a la ayuda humanitaria. La paz parece más lejana que nunca, mientras miles de vidas continúan siendo truncadas en este conflicto.





