La ex primera ministra peruana Betssy Chávez se encuentra asilada en la residencia de la embajada de México en Lima, lo que ha desatado una aguda disputa diplomática entre los gobiernos de Perú y México. Esta situación implica graves implicancias políticas, legales y de relaciones exteriores para ambos países.
Chávez, quien fue presidenta del Consejo de Ministros bajo Pedro Castillo y enfrenta una solicitud de condena que ronda los 25 años por presunta rebelión en el intento de disolución del Congreso en diciembre de 2022, ha optado por el recurso del asilo diplomático, al acogerse al amparo de la embajada mexicana en Lima.
El gobierno peruano, a través de su cancillería, calificó el acto como un “acto hostil” y anunció la ruptura de las relaciones diplomáticas con México. La administración mexicana, por su parte, sostiene que actuó conforme al derecho internacional en particular la Convención de Caracas de 1954 y rechaza que se trate de una injerencia en asuntos internos del Perú.
Las consecuencias son múltiples:
- Diplomática: La salida de altos representantes mexicanos de suelo peruano y el congelamiento de la representación bilateral.
- Legal y política interna en el Perú: La decisión de conceder asilo a Chávez genera un debate sobre el respeto a la jurisdicción peruana, el estado de derecho y la magnitud de la acusación que pesa sobre ella.
- Relaciones comerciales y de cooperación: Aun cuando se afirma que los vínculos económicos continuarán, la tensión política coloca en riesgo la estabilidad de inversiones y tratados entre ambos países.
- Imagen internacional: El episodio repercute en el Caribe diplomático latinoamericano y pone en primer plano la tensión entre asilo político y soberanía nacional.
Este episodio revela con claridad la tensión entre dos principios clave: por un lado, el derecho al asilo diplomático en casos percibidos como de persecución política; por otro, el respeto a la soberanía y los procesos judiciales nacionales. La situación de Betssy Chávez y su refugio en la embajada mexicana no solo afecta a las personas y los poderes involucrados, sino que subraya la fragilidad y complejidad de las relaciones internacionales en América Latina en contextos de polarización. El desenlace marcará un precedente significativo para futuros casos de asilo, intervención diplomática y la autonomía de los sistemas de justicia nacionales.





