¡Astronauta por un día! Cusqueño experimenta la microgravedad

Avid Román se formó en las aulas de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco como ingeniero electrónico y de sistemas. Luego realizó su maestría y doctorado en Francia donde se especializó en el procesamiento de señales e imágenes satelitales.  

De acuerdo al ingeniero peruano un vuelo parabólico es una experiencia que simula las condiciones de microgravedad que viven los astronautas en el espacio. Este tipo de vuelos son cruciales porque ofrecen una alternativa terrestre más económica a la costosa experimentación en el espacio, brindando breves períodos de ingravidez a través de trayectorias aéreas con forma de parábola.

“Enviar experimentos directamente al espacio es caro, con costos estimados entre 70,000 y 80,000 dólares por kilogramo. Esto ha impulsado el desarrollo de métodos alternativos en la Tierra para generar o simular condiciones de microgravedad”, señala Avid Román, quien cuenta con un doctorado en procesamiento de señales e imágenes por TELECOM ParisTech – Francia, una de las principales instituciones públicas francesas de educación superior e investigación de ingeniería.

El peruano explica al menos tres alternativas terrestres que existen para la simulación de microgravedad: torres de caída libre (Drop Towers), máquinas de movimiento aleatorio y los vuelos parabólicos. 

Para esta misión se usaron aviones modificados que realizan trayectorias parabólicas, exactamente el modelo del avión es un Airbus 310, cuyo interior está especialmente acolchado para la seguridad de los tripulantes. En total fueron 40 personas divididas en cuatro grupos de 10: Marte, Júpiter, Saturno y Luna. Avid Román perteneció al grupo Marte.

“La fase de caída libre en la cima de la parábola genera microgravedad y es en ese momento donde empezamos a flotar como si estuviéramos en el espacio. En cada parábola tenemos entre 20 a 25 segundos de microgravedad. En total hicimos 16 parábolas durante el vuelo que duró 1 hora”, afirma Román González.

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El ingeniero recuerda que en la parábola 1 experimentaron gravedad marciana, en la parábola 2 -3 gravedad lunar y en las parábolas restantes del 4 al 16 experimentaron la microgravedad.

Esta secuencia gradual fue diseñada para facilitar la adaptación del cuerpo a las diferentes condiciones gravitacionales. 

Para ser parte de la tripulación era un requisito fundamental contar con buena salud, es por ello que desde mayo de este año – cuando le propusieron realizar el vuelo parabólico –  se preparó física y mentalmente, pues era una oportunidad que no podía perder.  

Sería interesante que se puedan realizar vuelos parabólicos en el Perú, tendría que estar a cargo de la Fuerza Aérea y se tendría que adaptar uno de sus aviones para que se convierta en una especie de laboratorio. Esto resulta más económico que viajar a otros países”, señaló el ingeniero. 

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