La libertad de prensa en el Perú se desarrolla en un ambiente hostil. Hace unas semanas Eduardo Quispe y Élmer Valdiviezo, periodistas de Cuarto Poder, fueron secuestrados por rondas campesinas que se mostraron en contra de las investigaciones que apuntan a los familiares directos del presidente Pedro Castillo.

Desde la comunidad de Cajamarca a donde llegaron, los periodistas fueron obligados a leer un manifiesto a cambio de su libertad. El pronunciamiento fue trasmitido en directo, a nivel nacional, como parte de las exigencias de los ronderos para mantener la integridad física de los comunicadores, mientras estaban cautivos.

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Quispe aseguró que el ataque sufrido fue consecuencia del discurso repetitivo y hostil del presidente de la República contra los medios de comunicación.

«Porque lo que ellos decían y argumentaban, para los reclamos hacia nosotros, es el mismo discurso que utiliza el presidente de la República. Entonces, lo que ha pasado es una consecuencia de lo dicho por el presidente de la República», indica.

No es secreto que Pedro Castillo ha mantenido una conducta evasiva y hasta conflictiva con los medios de comunicación, incluso desde la campaña electoral, antes de ganar las elecciones presidenciales.

«¿Dónde está la prensa, la televisión del pueblo peruano?, no la tiene, pero si tiene para decirte porquerías, para decirte cosas basura, eso tiene que terminar ahora», cuestionaba.

Ese episodio es uno de tantos que evidencian los sentimientos de Pedro Castillo hacia el derecho de información que tienen los peruanos a través de la prensa.

En este primer año de gobierno, Castillo Terrones solo concedió entrevistas a cinco medios de comunicación. Fuera de ello, es casi imposible preguntarle en actos públicos temas como las investigaciones que lo sindican como presunto líder de una organización criminal.

Y es que las preguntas incómodas provocan en el jefe de Estado reacciones inesperadas, como las que tuvo el 21 de febrero, en Huarochirí.

«Esta prensa es un chiste, estamos hablando de la educación peruana, ¿por qué no se centran en los temas importantes?», reclamó.

Los «pronunciamientos» de Castillo

El mandatario ha preferido expresarse en los más de 20 consejos descentralizados que ha realizado desde que asumió el cargo, actividades que se asemejan a mítines de campaña electoral, donde realiza promesas y actos proselitistas al mismo tiempo, como promover una Asamblea Constituyente.

En medio de esa situación, Pedro Castillo impulsa un proyecto de ley para sancionar con pena de cárcel la difusión de información de las investigaciones penales, como las que se sigue contra él, su familia y su círculo político y empresarial más cercano.

«Son 11 meses de gobierno que se montan, que se evitan, que te ponen cámaras al frente para ver como vives, para ver qué haces y los fines de semana salgan en sus pantallas a hacer creer a la población», indicó.

En sus actividades públicas Pedro Castillo mantiene un resguardo policial dirigido sobre todo a evitar el acercamiento de los periodistas. Pese a que ello se mantiene, el presidente parece haber cambiado de estrategia y en las últimas semanas se le ha visto acercarse a los reporteros para opinar sobre temas de coyuntura, pero sin opciones de preguntas ni repreguntas, solo pronunciamientos.

Para Eliana Revollar, defensora del Pueblo interina, si bien es un cambio positivo, el presidente debe estar abierto a todo tipo de preguntas.

«Desde luego es un cambio positivo, pero también es importante que pueda responder aquellos aspectos que tienen relevancia y de los cuales tiene que dar cuenta a través de hombres y mujeres de prensa a la ciudadanía», opina.

La rendición de cuentas y la transparencia de los actos que realizan los funcionarios son reglas básicas para una democracia. Que los periodistas defiendan la libertad de prensa es defender el derecho que tiene la sociedad a estar informada. Es un derecho cuya exigencia será permanente y constante, lo quieran o no las autoridades.