La misión Apolo 8 de la NASA, considerada un hito en la carrera espacial, no solo marcó la primera vez que el ser humano orbitó la Luna, sino que también contó con la participación del Perú en su monitoreo. Desde estaciones ubicadas en Ancón y Arequipa, el país contribuyó al seguimiento de esta emblemática expedición espacial de 1968.
El 24 de diciembre de ese año, la nave perdió comunicación momentáneamente al pasar por la cara oculta de la Luna, un hecho previsto dentro de la misión. La tripulación, integrada por Frank Borman, James Lovell y William Anders, logró completar con éxito la órbita lunar, captando imágenes históricas como la famosa “Salida de la Tierra”, que mostró al planeta desde el espacio. Paralelamente, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) desempeñó un papel clave al enviar información y material fotográfico a la NASA, convirtiéndose en uno de los principales centros de monitoreo en Latinoamérica.
Desde la estación de Characato en Arequipa y el minitrack de Ancón, científicos peruanos colaboraron con tecnología de rastreo y observación, fortaleciendo el control de la misión desde el hemisferio sur. Este trabajo conjunto permitió mejorar la precisión en la trayectoria del vuelo y sentó las bases para futuras investigaciones en radioastronomía en el país.
Este episodio demuestra que el Perú también fue parte de uno de los momentos más importantes de la exploración espacial. Su aporte científico evidencia el valor de la cooperación internacional y el potencial del país en el desarrollo tecnológico y la investigación.





